
Carpe diem quam minimum credula postero.
Esta frase de Horacio que se hizo famosa en entornos más o menos populares a raíz de la película “El club de los poetas muertos” y que traducen como, “Aprovecha el día, no confíes en mañana”, no suele ser bien interpretada, aunque a un advaitín le lleva rápidamente al “Aquí y ahora” y su significado deviene clarísimo.
Solo hay algo que permanece y es nuestro Atman. Al principio la mayoría necesita la ayuda de iconos, fotos, imágenes, símbolos…. de dioses, de santos o de algún maestro. Hace años yo tenía las paredes llenas de cuadros que me recordaban la enseñanza, ahora solo tengo un muy reducido número que han quedado de antiguas épocas en las que necesitaba su plástica presencia para recordarme el camino al Ser.
No obstante, tengo en mi mesita de noche una foto mía de cuando tenía 1 año para recordarme que mi Yo superior, mi Yo real, mi Atman es el mismo y que mi yo pequeño ha cambiado completamente. Que la materia evoluciona, envejece, se deteriora, pero nuestro Yo superior siempre es el mismo.
Yo acostumbro llamar a esta parte material mi burro, fijaros que digo MI burro no el burro, el burro de quien, de MI, y quien este MI?, es mi parte real, el Atman. Soy el Ser que esta viviendo una experiencia material, que esta aprendiendo, depurando en la materia, no soy materia.
Una sabia amiga me dijo hace poco:
"El sufrimiento no nos hace más fuertes sino que nos hace ver la FUERZA que ya hay en nosotros”.
Realmente no somos más fuertes ni más débiles, no somos más felices o desdichados… La Fuerza y la dicha ya están en nosotros. Somos Sat, Chit y Ananada (Ser, Consciencia y Dicha absoluta) porque somos SER.
Namasté.