
Siempre habíamos vivido en la misma casa, desde que nuestros padres nos trajeron a este mundo habitábamos en el mismo lugar. La estancia era confortable y nos hacia sentir seguros, tenía cinco ventanas, una daba al sur y aunque nos traía olores del estercolero ya no nos disgustaba, otra al norte por donde entraba el frío al que estábamos acostumbrados, la tercera daba al este y nos permitía oír el ruido de unas cercanas fábricas, otra al oeste desde donde jugábamos tocando las piedras del exterior, la última era la que daba a la cocina por donde nos daban la comida y sus sabores.
Esta casa nos había permitido la subsistencia y nos era lugar conocido, cinco ventanas por donde conocíamos lo que era toda nuestra realidad.
Un día se acerco un extraño viajero que nos dijo que la realidad no era aquella, que más allá de estas cinco ventanas había un mundo mucho más amplio, que la realidad era mucho más grande y maravillosa. Todos dijeron que estaba loco, que no podía ser cierto, que la única realidad era aquella, donde podrían ir fuera de aquella confortable estancia?. Nadie le creyó.
Pero yo si lo hice. Deje el confort de lo conocido y empecé a andar por un nuevo mundo, empecé a disfrutar de los aromas de las flores, el canto de los pájaros, vi paisajes maravillosos y toque el suave tacto de la hierba fresca de la mañana. Volví e intente explicarles esta realidad a todos, pero nadie entendía nada, preferían el confort de su mundo, lo desconocido para ellos, decían, era fruto de mi locura. Lo intenté repetidas veces pero nunca me quedaba en compañía de mis hermanos, seguía buscando.
Pero llegó un día que todo cambió, me percaté que aunque todo era nuevo, a la vez que conocido, la realidad era mucho más grande y me pregunté, esto es todo? o estoy encerrado todavía en un cuerpo como en una casa con cinco agujeros? y descubrí que todo era maravilloso, no había ventanas, ni casa, ni cuerpo, todo era abierto, unido, todo estaba en relación con todo. Y al final comprendí que cada uno tiene su camino y el mío era este, el camino de la UNIDAD, el camino del SER.
Ya no volví nunca más, todo era perfecto como estaba.
S.
Namasté.