
¿Existe la reencarnación?
Sí, sin duda alguna.
Antes que nada, encuentras milagrosas instancias de niños y niñas que exhiben de pronto gran conocimiento. Una niña que no ha estudiado libro alguno, recita el Bhagavad Gita. ¿Cómo podemos explicar eso excepto que ella trajo consigo de su nacimiento previo, y que por la gracia de Dios ese conocimiento llegó a la parte consciente de su mente en este nacimiento?
El renacimiento es necesario para la evolución del alma. La perfección no puede lograrse en un solo nacimiento. Incluso para desarrollar algunas virtudes cardinales puede llevar varios años. Si deseas obtener la realización del Ser, debes obtener la perfección en todas las virtudes. Debes obtener purificación. Por ello es necesaria para la evolución del Jiva (alma individual).
¿Has visto al gusano moverse de hoja en hoja? Llegará al límite de la hoja, luego se proyectará y agarrará la otra hoja, recién cuando ha dejado por completo la primera hoja. El Jiva también funciona así. Antes de dejar un cuerpo, ha hecho otro cuerpo (grosero o sutil) de acuerdo a sus Karmas y deseos: y entra al nuevo cuerpo con todos los Samskaras (impresiones) y Vasanas (deseos).
Lo dijo Swami Sivananda (1887 – 1963) que fue un perfecto ejemplo de servicio a la humanidad, primero como médico y después como sabio maestro.
Me parece reseñable esta manera de ver la reencarnación y me da entrada para que intente explicar que es eso tan desconocido en la actualidad, aunque en la sabiduría griega y en la romana, solo por mencionar las más cercanas, encontramos referencias en sus grandes maestros. Incluso Jesús dijo:
“No te maravilles de lo que te he dicho. Os es necesario nacer otra vez” o “Lo que no nace otra vez no puede ver el reino de Dio” o “Antes que Abraham fuese, yo era”.
Pero antes de empezar quisiera referenciar a Amit Goswami que en su libro “La física del alma” con el subtitulo de “El libro quántico sobre la vida, la muerte, la reencarnación y la inmortalidad” nos demuestra científicamente que la reencarnación existe y que no es un tema solo filosófico si no también científico.
Dejémonos de de citas y analicemos, si os parece, el porque de la creencia en la reencarnación. Para muchos es otra manera de perder el miedo a la muerte, para otros el la manera de justificar lo que a ojos humanos perece injustificable como la enfermedad, los desastres, las violaciones, asesinatos….
Me gusta utilizar la depuradora como ejemplo para comprender que hacemos aquí. El mundo es como una inmensa depuradora donde llegamos cargando el karma de vidas pasadas. Digamos que ya hemos aprobado diferentes en otras vidas y que arrastramos asignaturas pendientes. Nuestra parte de lo que podríamos llamar Energía divina ya ha pasado por diferentes formas, minerales, vegetales y animales, siendo sólo una fuerza a merced de los designios Kósmicos, pero ahora al tomar la forma humana ya es capaz de discernir. Por tanto la responsabilidad sobre el crecimiento espiritual es nuestra. Somos capaces de decidir si priorizamos los efímeros valores materiales, o si intentamos que sea nuestro espíritu el que llegue tan alto como nos sea posible a fin de convertirnos en nuestro Yo real que es la forma de Energía más pura. Por lo tanto nuestro trabajo es despertar las esencias más sutiles en detrimento de las más burdas. Esto no se puede conseguir en unos pocos años de vida material como la nuestra, por eso necesitamos aprender el máximo posible en esta vida, como deberíamos haber hecho en las anteriores para lograr que nuestro ciclo de vidas, Samsara, se acorte y si fuera posible el liberarnos definitivamente y no volver nunca más a la materia.
Recordemos que en realidad el cuerpo físico es sólo un apoyo para poder comunicarnos con el mundo material, cuando estamos encarnados es cuando tenemos el máximo de posibilidades de crecimiento. Este es el mundo donde nos encontramos el máximo de dificultades para poder depurar nuestro karma.
Sobre el Samsara o el ciclo de vidas, muertes, y renacimientos debemos comprender que la finalidad no es muero, bien a pesar de todo un día volveré, no! Nuestra finalidad debería ser, si nos fuera posible y si nuestro grado de perfección espiritual fuera lo suficientemente alto en esta vida, el no volver. Esto significaría que hemos conseguido llegar, por mantener el símil anterior, al final de la carrera, y que ahora, libres de las cargas a las que nos han sometido las formas burdas de energía, podemos ejercer como parte de este Dios Kosmico sin necesidad de volver a someternos nuevamente a las enseñanzas de la materia. Hará falta que especifiquemos que cuando se dice no volver nunca nos referimos a nuestro yo pequeño, el que ahora somos, cuando hablamos de reencarnación nos referimos a nuestro Yo superior nuestra parte pura de Energía que vida tras vida se depura hasta llegar al Uno, a la Luz pura del Ser.